jueves, 22 de septiembre de 2016

Crítica de 'El hombre de las mil caras': Alberto Rodríguez lo ha vuelto hacer

Las críticas de Fernando Quintero: El hombre de las mil caras

Crítica de 'El hombre de las mil caras': Alberto Rodríguez lo ha vuelto hacer

Empezar una crítica de una película de Alberto Rodríguez es un trabajo que se sabe se observará, y hacer una reseña negativa puede hacer que caiga todo el peso sobre uno con comentarios negativos y despectivos. Por suerte, es muy difícil encontrar algo que no guste en el cine del director sevillano y El hombre de las mil caras puede que sea la perfección hecha cine.

Voy a permitirme empezar describiendo los primeros cinco minutos de la película: Un plano subjetivo de un avión aterrizando en un aeropuerto mientras la narración en off de José Coronado acompaña la escena, siendo la predecesora de la presentación de los dos protagonistas en la zona de embarque del mismo aeropuerto. Con estos cinco minutos (resumidos por mi parte), ya el espectador va a saber si El hombre de las mil caras vale el precio de la entrada que ha pagado, debido a que en estos escasos minutos, uno ya puede disfrutar de la imaginación de Álex Catalán, mientras todo está coreografiado por Alberto Rodríguez.

El hombre de las mil caras es una película española, sí, pero como buena película española narra los acontecimientos que han sacudido a España en algún momento de su historia, por lo que gracias al guión de Alberto Rodríguez y Rafael Cobos se han dejado de lado esas narraciones sobre la Guerra Civil. Basado el mismo guión en el libro "Paesa: el espía de las mil caras", recoge un momento oscuro de la política española y con el que muchos podrán sentirse identificados por ciertos acontecimientos que han ido pasando en la actualidad, lo que quizá es un motivo de peso para que la película llegue a triunfar entre los espectadores. 

Hablando en sentido técnico, la película recoge todos aquellos detalles que obviamente le van a valer más de un galardón. El uso de la iluminación y los planos utilizados durante todas las escenas de la película van hacer merecedor de un Goya (otro más) a Álex Catalán, quien está presente durante absolutamente toda la película gracias a las descripciones narrativas que se aprecian por su aportación y que, junto a la realización de Alberto Rodríguez, consiguen convertir El hombre de las mil caras en una de las mejores películas de ficción españolas de todos los tiempos. La unión de Alberto Rodríguez y Álex Catalán es lo mejor del cine español actualmente. La estética ochentera y noventera del film del realizador sevillano nos traslada a una España en pleno crecimiento, ensombrecida sólo por los políticos que la gobiernan, a lo que hay que unir la vibrante aportación musical de Julio de la Rosa.

Ya lo dice la película a su inicio. Se trata de una ficción sobre los hechos reales acontecidos en el entorno de Paco Baeza, por lo que la interpretación de Alberto Rodríguez sobre el caso de Luis Roldán no es más que un uso imaginativo del realizador. Esto es importante remarcarlo por la cantidad de dardos envenenados que irán hacia este por no seguir fielmente la historia acontecida en los noventa. La cantidad de detalles existentes durante la película y que sí son ciertos (periódicos, noticiarios, revistas...) son unos recursos importantísimos que marcan la diferencia entre un director que tiene su punto de vista personal de una historia nunca contada y otro que ha conseguido documentarse hasta la saciedad para que su trabajo sea digno de enseñar al público. Alberto Rodríguez se encuentra en esta segunda categoría.

Es interesante como se ha narrado esta historia, que parece sacada de una novela narrativa por los personajes y situaciones que rodean la trama. El hombre de las mil caras recuerda a esas novelas policíacas, con el humor negro que las distingue, y que la película esté dividida en distintos capítulos no hace más que esta comparación con estas narrativas sea mayor, no cansando en absoluto a quien la está viendo, sino todo lo contrario.

Al hablar del reparto de El hombre de las mil caras podría definirse como Eduard Fernández y compañía. Sabemos que es precipitado hablar de premios, sobretodo cuando quedan aun seis meses para la entrega de los más importantes, pero Eduard Fernández tiene ya uno en su bolsillo. Tiene interpretación de lo más lineal y sosegada, pero no en el mal sentido de estas palabras. Su presencia es absoluta y hace creernos que estamos delante del Paco Baeza que todos hemos sido hablar. Al hablar de la "compañía" que acompaña a Eduard Fernandez, habría que destacar a sus dos acompañantes principales. José Coronado, quien sirve de narrador y a su vez de extensión del personaje de Eduard Fernández, y Carlos Santos, el actor que lo hace todo correcto. Más destacable es la actuación de este segundo que, pasando de largo su caracterización, hace que incluso simpaticemos en algunos momentos con su personaje.

Con El hombre de las mil caras, Alberto Rodríguez lo ha vuelto a conseguir. Tienen en su mano a la critica y al público y debe haber películas muy, pero muy buenas, para que su nuevo trabajo no sea aceptado para el gran público. 

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