viernes, 3 de junio de 2016

Crítica de 'Una madre imperfecta': Aprendiendo a vivir de nuevo

Las críticas de Cristina Pamplona "CrisKittyCris": Una madre imperfecta


Por fin llegó el verano y con él la lucha por hacerse con la taquilla. Con blockbusters a la vuelta de la esquina, siempre es de agradecer tener la opción de elegir proyectos más humildes. Este es el caso de Una madre imperfecta, una comedia refrescante y tierna que ofrece una de las mejores interpretaciones de Susan Sarandon

Marnie, que acaba de mudarse a Los Angeles, intenta llenar el vacío que ha dejado en su vida la muerte de su marido ayudando a su hija Lori que acaba de sufrir una dolorosa ruptura sentimental. Sin embargo, la joven encuentra la bienintencionada atención maternal algo sofocante. Los límites que Lori pone a Marnie llevan a esta a buscar nuevos destinatarios de su generosidad y a convertirse en un hada madrina para todo aquel que se cruza en su camino. Este altruimo desmesurado es una vía de escape de su propio dolor y de su negación a enfrentarse a la pérdida y a las posibilidades de una nueva vida y de, tal vez, un nuevo amor. 

Lorene Scafaria se hace cargo del guión y la dirección de esta comedia dramática que, si bien comparte género con su opera prima en la dirección Buscando un amigo para el fin del mundo, resulta mucho más esperanzadora y alegre. La tragedia de su protagonista ya se ha producido y lo que se pone en manifiesto es la complejidad de su débil recuperación, de su resistencia a seguir con una vida ella sola. Más allá de la tensión psicológica muy común en las historias entre madres e hijas, y a pesar de los que la traducción del título parece vender, Una madre imperfecta es un viaje al autoconocimiento de la protagonista, muy en el tono de Aprendiendo a conducir de Isabel Coixet. No es una historia nueva, no, y podemos decir que es predecible, pero es que Una madre imperfecta no aspira más que a ser una suma de cada uno de sus elementos y, si bien el resultado no sabe a nuevo, desde luego se siente honesto. 

Como nos tiene acostumbrados, Susan Sarandon está magistral en el papel de Marnie, esa mujer bienintencionada, pero invasiva cuya sinceridad resulta frecuentemente inapropiada. No es un papel sofisticado ni presenta un gran reto, pero es una de esas joyas que aún se les presentan a algunas actrices "mayores" y consigue que Sarandon explore su comicidad desde una perspectiva muy humana, sin histrionismos ni haciendo del personaje una burla. Marnie es sencillamente encantadora abriéndose al mundo en solitario, explorando las nuevas tecnologías, siguiendo al día los últimos éxitos del pop femenino y metiendo la pata cada vez que quiere ayudar. Lo cierto es que el cartel de la película hace pensar en una batalla interpretativa entre ella y Rose Burne, quien interpreta a Lori, pero Byrne, a pesar de estar enternecedora en su papel de mujer en busca de un camino del que le han arrancado tras un desengaño amoroso, es un papel secundario, al igual que lo es el del siempre genial J.K Simmons como esa puerta a un futuro sentimental al que Marnie se ve arrastrada a pesar de su resistencia.

Una madre imperfecta no aspira a reventar la taquilla, ni siquiera aguantará mucho tiempo en cartel, porque las salas son injustas con las películas pequeñas, pero se le ha dado la oportunidad de llegar a nuestra cartelera y es un mérito que ha ganado por su humildad y encanto. Si Marnie busca en todo momento hacer feliz a los demás, lo mismo consigue esta película; hora y media de sonrisas y emociones.

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