viernes, 8 de abril de 2016

Crítica de 'Victor Frankenstein': Nueva versión, misma historia

Las críticas de Óscar M.: Victor Frankenstein

Crítica de 'Victor Frankenstein': Nueva versión, misma historia

La constante actualización y renovación de mitos, leyendas y antiguas historias a las que está recurriendo el cine en los últimos años nos ofrece, en esta ocasión, una nueva versión de "Frankenstein o el moderno Prometeo" en Victor Frankenstein, una revisitación de la historia escrita por Mary Shelley para una nueva audiencia curtida a base de efectos especiales digitales.

Con esta intención, Victor Frankenstein nos presenta la historia desde la perspectiva del nunca suficientemente valorado ayudante del Doctor (James McAvoy), su fiel Igor (en esta ocasión interpretado por Daniel Radcliffe). Este nuevo punto de vista tiene la intención de ser más enérgico y vibrante para el público, así como actual y fresco (a pesar de su ambientación a principios del siglo pasado), además de centrarse en la reescrita vida marginal del ayudante.

Aunque esta decisión argumental se diluye inicialmente en confusas escenas de acción mediante un montaje epiléptico que impide seguir con detalle a los protagonistas (y que recuerda mucho a las dos últimas entregas de Sherlock Holmes firmadas por Guy Ritchie) durante los primeros treinta minutos de película. A partir de ahí, la acción transcurre con un montaje más comedido y con un ritmo correcto hasta la finalización, con una ambientación, producción y estilo visual deudores de la serie Penny Dreadful (y no sólo por la reescritura de la novela de Shelley).

Victor Frankenstein (intentando alejarse de las posibles demandas por plagio de Universal Pictures, actual poseedora de los derechos sobre el monstruo) da más importancia a la historia de su creador, manteniendo las implicaciones morales y ofreciendo al personaje de Igor como el contrapunto de cordura sobre los arriesgados experimentos sobre la vida y la muerte, haciendo dudar a su señor de lo acertado de sus decisiones.

La adaptación está plagada de referencias sobre cómo han transcendido los actos de los protagonistas del libro a lo largo de los años, haciendo especial hincapié en dejar una huella en la historia de la humanidad (que se recuerde la novela por el monstruo y no por su creador) y en demostrar la imposición de la ciencia sobre la creencia religiosa, utilizando al personaje de Victor Frankenstein como un visionario médico (incluso es capaz de predecir tratamientos futuros, como la fecundación in vitro).

Tanto el trabajo de Radcliffe (quien parece decidido a acumular papeles dispares, a cada cual más extraño, tras ser un demonio en Horns y próximamente un cadáver en Swiss army man), como el de McAvoy son valorables positivamente, así como el de los secundarios Andrew Scott (mucho más creíble que en Spectre) y Jessica Brown Findlay (lástima que su historia esté un tanto forzada, sea innecesaria y poco creíble para el conjunto).

Es un acierto absoluto la recuperación de los efectos visuales artesanales en la creación de decorados físicos y el diseño del monstruo, consiguiendo una plasticidad y un realismo (dentro de unos límites) que hubieran sido imposibles de conseguir sólo con infografía digital.

Aún con sus deficiencias argumentales y de montaje, Victor Frankenstein discurre por su metraje de manera entretenida y manteniendo el interés del público no sólo por la historia de los personajes, también por las implicaciones de sus actos, de esta forma, esta resucitada historia cumple con su intención.

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1 comentarios:

Ivan Martos Flores dijo...

Me gustó mucho, la vi el otro dia, prefiero mil veces esta versión, que la mierda de yo frankenstein

 
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