lunes, 14 de marzo de 2016

Crítica de 'Tribunal': No solo de Bollywood vive La India

Las críticas de José F. Pérez Pertejo: 
Tribunal


No son muchos los títulos del cine indio que atraviesan fronteras a pesar de la potencia de su industria. Alejado de los parámetros estéticos más conocidos de las películas de Bollywood llega a la cartelera española Tribunal, exhibida con notable éxito (dos premios incluidos) en el Festival de Venecia (¡de 2014!), con más de 18 premios en unos 45 festivales internacionales y seleccionada por la India para representar a su país en la carrera por el Óscar a la mejor película en habla no inglesa a pesar de no dejar en muy buen lugar al sistema judicial de su país, al cual desnuda mediante una sencilla historia muy bien contada. 

Narayan Kamble (Vira Sathidar) es un músico tradicional que a sus 65 años imparte clases de música y poesía tradicional a niños al tiempo que actúa con su grupo en pequeños escenarios de barrios y plazas públicas. La acusación de incitación al suicidio a un trabajador de la limpieza de alcantarillas que (presuntamente) se quitó la vida tras escuchar una canción que hablaba de “quitarse la vida en las alcantarillas” pondrá a Kamble en situación de reclusión hasta que se resuelva el juicio. 

El director debutante Chaitanya Tamhane construye una sólida ópera prima que sigue el esquema de la mejor tradición del cine judicial americano (intercalando las secuencias del juicio con las vidas privadas de los dos abogados, fiscal y defensor) pero con los ritmos y cadencias propios del cine indio. El abogado defensor, interpretado por Vivek Gomber es un “hombre tranquilo” de apariencia pusilánime pero firme en su determinación de hacer justicia que vive con su familia una vida anodina, mientras, la fiscal (Geetanjali Kulkarni) alterna su trabajo en el tribunal con su tradicional vida de ama de casa en la que hace absolutamente todo mientras su marido e hijos esperan la cena cómodamente sentados. 

Además de ser una película de género judicial, Tribunal ejerce en cierto modo de documental acerca de los modos y costumbres de una India que se resiste a occidentalizarse: las supersticiones, el citado papel de la mujer que sigue subordinada al hombre, y, como tema central, el caótico sistema penal en el que los jueces reinterpretan de forma poco ecuánime lo que los testigos dicen dirigiendo la causa hacia un veredicto no necesariamente justo. A este caos penal contribuye la jungla idiomática de un país donde se hablan decenas de dialectos. El propio juicio sirve de ejemplo cuando del inglés se pasa al hindi y de este al marathi que el abogado defensor tiene problemas en comprender. 

Chaitanya Tamhane se sirve de una inteligente colocación de la cámara en los diferentes momentos del juicio y un acertado uso (ocasional) del fuera de campo para construir un film ejemplarmente planificado. Existen sin embargo algunas secuencias anecdóticas intermedias que no aportan gran cosa a la trama y que alargan innecesariamente la película. Me resulta especialmente innecesario el epílogo que priva a la película de un memorable final de haber terminado con la fantástica secuencia del tribunal vaciándose y apagando sus luces. Los diez minutos que vienen a continuación me resultan casi incomprensibles y afean el resultado final de una película que merecía terminar dejando mejor sabor de boca. Aun así, Tribunal es una de esas pequeñas joyas a descubrir de las que cada año nos llegan apenas media docena.

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1 comentarios:

Ann Rajkumari Jodhaa dijo...

Excelente, gracias por hablar de cine indio. Tengo ganas de ver esta película.

 
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